Esta fotos las hice este verano. Fue una tarde en un río en los alrededores de Granada. Hay mil formas de ver la realidad: De esa tarde tengo cientos de fotos en las que Ana aparece sonriendo y mirando a cámara, pero estas me gustan especialmente. Es como si, según creen algunas culturas, hubiera conseguido arrancar un trocito de su alma con mi cámara. Un trocito que guardaré para siempre como si fuera un tesoro.