Fotografiar a esta pareja fue realmente fácil. Divertidos, enamorados, espontáneos y frescos… ¿qué mas se puede pedir?.
Empezamos con Keith, el novio. Nos esperaba en el hotel Nazaríes con su padre y con Tom, su padrino. Estaban relajados y distendidos y nos regalaron momentos simpáticos y entrañables. Por cierto,  gracias por las gominolas ¡venían muy bien para reponer fuerzas entre disparo y disparo!.